Marruecos brinda una excelente oportunidad para tomar contacto con la cultura árabe y bereber, permitiendo compaginar la visita a sus grandes ciudades y monumentos, donde se conservan las históricas medinas y sus vivos mercados, con la espectacularidad de la belleza del desierto y la gran cordillera del Atlas.
Su población es amable y respetuosa con el viajero, al que siempre ayuda en su itinerario tal como dictan las tradicionales reglas de la hospitalidad. La gastronomía es muy rica y variada, desde el tajin de verduras o el cús-cús. para acompañar la carne o el pollo a las ensaladas y los célebres humus, siempre acompañados de sus especias de vivos colores.


